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lunes, 30 de noviembre de 2020

PROYECTO EL POLLITO

 En clase ha aparecido una cesta con un huevo, plumas y el cuento de "Mamá gallina"... ¡Qué misterioso! ¿De quién será ese huevo y esas plumas? 


Al día siguiente aparece una caja misteriosa y al abrirla vemos una máquina muy rara.
La profe Raquel lee el cartel, se llama "incubadora". No, no es para hacer huevos fritos...
Asi que ponemos 7 huevos y a esperar 20-21 días.



 


Así comienza la motivación de nuestro proyecto, donde los niños y niñas primero exponen sus ideas previas y poco a poco iremos aprendiendo e investigando.

Pedimos ayuda a las familias para que traigan a clase libros, muñecos, manualidades etc sobre el tema. Y así montamos un "museo" en clase, con las aportaciones de los niños y niñas. Sobre todo, es interesante que cuentan y explican lo que traen, asi se favorece la expresión oral y la escucha activa. También es muy beneficioso aprender entre iguales.

 Este año, debido al coronavirus es un museo solo para ver, no lo podemos tocar.



¡Gracias a todas las familias por sus aportaciones!



Hemos aprendido como es el pollito, que come, partes del cuerpo, como hace, como es un huevo por dentro, como se llama su familia ...  

Al tiempo que aprendemos cosas, recogemos lo aprendido en fichas, utilizando la lectoescritura en un contexto motivador y significativo.






También hemos hecho matemáticas en el proyecto, contando huevos, sumando.. y hasta hemos aprendido a contar hasta 12, una docena!

 

También hemos hecho manualidades:

- Un huevo de corcho decorado a su gusto



- La huella de nuestras manos pintadas se convierten en un pollito y una gallina


- Reciclaje: con una caja de pañuelos y unas hueveras, hacemos nuestro "gallinero"



Para conocer el huevo por dentro y diferenciar yema y clara, no hay mejor manera que verlo y tocarlo.
Asi que nos ponemos manos a la obra con una receta de "Huevos rellenos". Cada niño/a trae dos huevos cocidos, que tienen que cascar y abrir ellos. Cada niño/a observa su huevo para aprender sus partes: cáscara, clara y yema.

¡Nos encanta cocinar!   Después escribimos la receta y la dibujamos.





Y como queríamos saber más hemos aprendido también cosas de los amigos del pollito: caballo, cerdo, oveja, vaca...



Mientras tanto, la primera remesa de huevos no prosperan y no sale ningún pollito. Pero no nos rendimos y lo intentamos con una nueva remesa.

Después de 20 días, por fin vemos un huevo con una grieta, hasta oímos piar dentro!


Después de varias horas y un poquito de ayuda de "mama gallina Raquel" por fin empieza a asomar el pollito. Es blanco y negro, y nace mojadito y despelurciado... 

Pero poco a poco sus plumas se estiran y secan y es un pollito precioso. Al día siguiente ya podemos tocarlo, cogerlo y darle de comer. Le llamaremos Pepe!



Durante varios días lo hemos tenido en clase, les encanta darle de comer, ver como bebe, observarle como camina, como hace caca...  A la siguiente semana, se le pueden ver las plumas de las alas muy largas.
Hemos aprendido mucho en este proyecto, y sobre todo lo que nos dejará una huella imborrable será haber visto un pollito nacer y crecer.










domingo, 12 de mayo de 2019

OBSERVAMOS LOS HUEVOS


Hemos observado en clase diferentes clases de huevo: huevo crudo y huevo cocido.
Por fuera son iguales, pero le abrimos la cáscara...


 






















Lo van pasando para verlo de cerca, algunos parece que nunca hubiesen visto huevos!
Algunos niños si saben que tiene dos partes, una amarilla-naranja y otra blanca-transparente, pero no conocen las palabras "clara" y "yema".
Repetimos los nombres varias veces, para ir conociéndolo y nombrarlo de forma correcta.

También he probado una observación de los huevos de la incubadora, que he visto en internet que con un rollo de papel higiénico vacío y una linterna, podría observarse el interior del huevo, es decir el pollito formándose.

El resultado no ha sido bueno de este experimento, no se si es porque la linterna es poco potente, pero solo se ve una masa interior. ¡Espero que nuestros pollitos estén bien!





Todos los días controlamos la temperatura y la humedad de la máquina incubadora. El encargado de cada dia debe mirar las cifras, comprobar que están correctas y anotarlas.
La temperatura debe ser 37 o 38 grados.
La humedad entre 70 y 80. Así trabajamos la "familia del 70", es decir puede estar en 71, 72, 73 etc.

La máquina cuando no está en ese intervalo suena una alarma.

También contamos los días que faltarían para que nazcan, ya quedan solo unos 10 días, que emoción!


jueves, 2 de mayo de 2019

POLLITOS

Belén la directora del colegio, nos ha traído 4 pollitos con poquitos días de vida para que los observemos y cuidemos.
Son de varias clases diferentes de gallina, por eso tienen diferentes colores y tamaños. ¡Son preciosos!

Sus nombres son: Pepe (como el cuento del pollo Pepe), Paco, Nico y el otro que no tiene nombre y que tiene plumitas como de codorniz y ojos con una raya negra. Enseguida esos ojos nos han recordado los ojos pintados de los egipcios, asi que entre todos hemos decidido ponerle de nombre … ¡Tutankamón!



























Pero no termina aquí la sorpresa … también trae una caja misteriosa con una máquina dentro...

Resulta que es una incubadora de huevos!!!

Belén nos la va a dejar en nuestra clase los días necesarios hasta que nazcan los pollitos. Belén nos cuenta que serán 21 o 22 días hasta que rompan la cáscara del huevo ¡Va a ser muy emocionante!






Los niños van dejando con mucho cuidado los huevos dentro de la máquina, nada menos que 15 huevos.



Ahora nuestra tarea es cuidarlos bien. La máquina es automática, pero debemos controlar la temperatura (entre 37 - 38 grados) y la humedad (entre 60 - 80 de humedad).

El encargado de cada día será el encargado de hacer el control de esos datos e ir contando los días que faltan.



































Durante todo el día el centro de atención han sido los pollitos, excepto algún rato que los he llevado de visita a otras clases. Les hemos tocado, cogido en nuestra manos, les hemos puesto en la mesa mientras trabajábamos, les hemos visto comer granitos de pienso...

En fin, han sido los protagonista del día, pero con toda la razón del mundo, porque son preciosos.

Muchas gracias a Belén por esta experiencia tan bonita y por prestarnos la incubadora, va a ser muy interesante.